Abbas Kiarostami no es un director cinéfilo; la pedagogía ha sido su terreno de aprendizaje y de observación. Así es como ha ido acercándose al ser humano, tratando de establecer una mirada ecuánime, comprensiva, aparentemente distante, que no es la del artista demiurgo ni tampoco la del antropólogo o sociólogo.
Y la vida continúa, de Abbas Kiarostami
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